Homenaje a Nelson Mandela

 

   El ex presidente de Sudáfrica, Nelson Mandela, ha fallecido a los 95 , al conocer esta noticia todo el pueblo sudafricano gritó con tristeza “Nuestra nación ha perdido a su padre. Nelson Mandela nos unió y juntos nos despedimos de él”

   Y con este lamento el del resto del mundo que nos unimos  en el sentimiento de profunda pena y dolor. Con él se va uno de los héroes de la sociedad , que con su lucha incansable por la libertad hizo ganarse el respeto del resto del mundo y con su humildad , pasión y humanidad , un hueco en cada uno de nuestros corazones.

   Un hombre que tras 27 años de encierro, por luchar por una idea de futuro mejor, salió de la cárcel y se convirtió en presidente de un país partido en mil pedazos. Él no miró para otro lado y decidió hacerlo a su manera: se inventó este imposible y fascinante experimento donde blancos y negros vivieran juntos y en armonía, llamado Sudáfrica.

   Ya con su muerte, quizá sea el momento de arreglar una pequeña deuda histórica que tenemos con él: el cine nos acercó a través de “Invictus” a Nelson Mandela hasta nosotros. La gran película de Eastwood se permitió una licencia, decir que el presidente entrega al capitán del equipo de rugby el poema de Invictus antes de la final. Ese maravilloso poema es cierto que Nelson Mandela lo leía en prisión para soportar ausencias y adversidades, pero lo que Mandela entregó a Francois Pieenar es un texto que quizá en su marcha, sirva de ejemplo de su figura. Se titula ‘El hombre en la arena’ y forma parte de un discurso que Theodore Roosvelt hizo en la Sorbona de París en 1910. Dice así:

   “No importan las críticas; ni aquellos que muestran las carencias de los hombres, o en qué ocasiones aquellos que hicieron algo podrían haberlo hecho mejor. El reconocimiento pertenece a los hombres que se encuentran en la arena, con los rostros manchados de polvo, sudor y sangre; aquellos que perseveran con valentía; aquellos que yerran, que dan un traspié tras otro, ya que no hay ninguna victoria sin tropiezo, esfuerzo sin error ni defecto. Aquellos que realmente se empeñan en lograr su cometido; quienes conocen el entusiasmo, la devoción; aquellos que se entregan a una noble causa; quienes en el mejor de los casos encuentran al final el triunfo inherente al logro grandioso; y que en el peor de los casos, si fracasan, al menos caerán con la frente bien en alto, de manera que su lugar jamás estará entre aquellas almas que, frías y tímidas, no conocen ni victoria ni fracaso”.

   Y el poema  que leía cada día en su celda, que le daba fuerzas para seguir adelante  “Invictus” dice así:

 

 

 

Más allá de la noche que me envuelve,
Negra como el abismo insondable
Agradezco al dios que fuere,
Por mi alma inquebrantable.

 

En las garras de la circunstancia
No me he estremecido ni he llorado.
Bajo los golpes del destino
Mi cabeza sangra, pero está erguida.

 

Más allá de este lugar de ira y lágrimas
Yace el horror de la sombra,
Y sin embargo la amenaza de los años
Me encuentra, y me encontrará sin miedo.

 

No importa cuán estrecha sea el camino,
Ni cuan cargada de castigos la sentencia,
Soy el amo de mi destino,
Soy el capitán de mi alma.

 

 

Con este poema se forjó el espíritu inquebrantable que a todos nos ha admirado.

Se ha ido un padre, un héroe para todos y cada uno de nosotros.

Gracias por todo.

NelsonMandela